Con el corazón en la mano
que es la forma deshonesta
del péndulo
el asir de la materia
al engranaje fugaz del hecho
asombra el egoísmo y la ternura
porque sólo el egoísmo genera libertad
con la ternura del que lo hace sin inquina
como si no supiese o no hubiera otra salida
con el corazón en la mano
que es como si dijéramos
con las lágrimas acechando el párpado
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