Nos cerca lo absoluto
El tiempo no decide nada
No es su competencia.
El destino ha forjado un punto y seguido
para no olvidar la promesa de tus ojos
Se nos niega lo intangible
a lo que tantas veces dio paso
la metáfora
Yo también soy un animal
perpetrado por el pasado
con la tenencia ilícita de tus párpados
Hasta la ciudad que lleve tu nombre
hacia la diáspora
hacia el atentado
hasta la frase germinal
o hacia la palabra extinta
El corazón en la mano
este corazón
que no decide
nada
ante tu incomparecencia
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